Hablemos de… 25N

¡Hola a todas y todos! Estamos aquí otra vez, como cada jueves, listos para hablar de otro tema. Aunque el de esta semana es mucho más serio e importante. Este jueves empezamos una serie que se llamará “Hablemos de…” y el estreno lo haremos hablando del 25N o, mejor dicho, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. ¿Preparadas? Allá vamos.


Como muchas ya sabréis, cada 25 de noviembre conmemoramos el día contra la violencia que se ejerce sobre las mujeres alrededor del globo. Se reclaman políticas en todos los países para erradicar algo que en un principio nunca debería haber existido. Y es que, si lo pensamos bien, es realmente triste que tenga que existir un día para pedir que no haya violencia contra las mujeres. Pero dejando eso de lado un momento, vamos a explicar resumidamente cómo se originó y un poquito de historia al respecto:

En 1981, el movimiento feminista latinoamericano inició la convocatoria en conmemoración a la fecha en la que fueron asesinadas las tres hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa) en 1960 en República Dominicana. Las hermanas Mirabal eran tres activistas políticas que fueron brutalmente asesinadas por orden de Rafael Trujillo, un dictador Dominicano que ejerció el cargo de gobernador desde 1930 hasta 1961, cuando fue asesinado. También fue autor de una época muy oscura de República Dominicana y de una de las mayores y más sangrientas tiranías de América. Pero eso es otro tema.

Ya en 1979 Naciones Unidas consiguieron aprobar la Convención sobre la eliminación de todas la formas de discriminación contra la mujer, aunque sin mucho éxito pues la violencia contra mujeres y niñas continuó como uno de los mayores problemas y más graves a nivel mundial. Así que se necesitaba una normativa concreta en este aspecto. Es por eso que en 1993 la ONU emitió una resolución que incluye la Declaración sobre eliminación de la violencia contra la mujer, sentando las bases para intentar lograr un futuro sin violencia de género y siendo adoptada por la Asamblea General en el 2000. En 2008 se lanzó la campaña, que a día de hoy sigue vigente, “ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres” y establece cinco resultados clave que deberían haber adoptado los países para 2015:

  • La adopción y aplicación de leyes nacionales para abordar y castigar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas, de acuerdo con los principios internacionales de derechos humanos
  • La adopción y aplicación de planes nacionales de acción multisectoriales que enfaticen la prevención y que estén dotados de los recursos necesarios.
  • El establecimiento de sistemas de recopilación y análisis de datos sobre la prevalencia de las distintas formas de violencia ejercida contra las mujeres y las niñas.
  • El desarrollo de campañas nacionales y/o locales y el compromiso de una amplia variedad de actores de la sociedad civil en la prevención de la violencia y la asistencia de las mujeres y las niñas que han sufrido maltrato.
  • Las iniciativas sistemáticas para abordar la violencia sexual en situaciones de conflicto y para proteger a las mujeres y las niñas contra la violación como táctica de guerra, así como la plena aplicación de leyes y políticas conexas.

Por último, en 2017 se inició la Iniciativa Spotlight, una idea junto Unión Europea orientada a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y niñas, alineándose con la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible.

Vista un poco la historia, ahora entendemos de dónde viene. Pero aunque todo lo de las convocatorias y las campañas esté muy bien, la realidad es muy diferente. La verdad es que nos queda un largo camino por recorrer, un camino difícil. Porque en los últimos años el discurso machista, reforzando el patriarcado y defendiendo que no hay desigualdad entre hombre y mujeres está tomando mucha fuerza. Y es por eso que, aunque el 25 de noviembre sea el día simbólico, deberíamos tomar conciencia de que esta lucha no es de solo un día al año sino que la tenemos que llevar a cabo cada día de nuestras vidas, porque hasta que la desigualdad, las injusticias y las agresiones que sufran las mujeres no cesen, esta lucha seguirá estando viva y seguirá teniendo sentido y razón de ser.

Y es que si miramos algunos datos, el número de víctimas mortales por violencia de género siempre han estado por encima de los 49 asesinatos por año, un número altísimo que nos muestra la gravedad de la situación. Desde 2004, el número total asciende a mas de 1082 víctimas, teniendo un pico de casi 100 en 2019 y alrededor de 75 en lo que llevamos de 2020.

Mirando otros datos, esta vez sobre las denuncias de violencia machista, encontramos que cada año superamos las 10.000 denuncias, dato alarmante. Y más alarmante es que de esas denuncias, pocas son resueltas y procesadas como deberían.

Y sí, todo esto forma parte del movimiento feminista, que lucha por la igualdad entre ambos géneros. Y digo esto porque muchos hombres (en su mayoría machistas) saldrán con el argumento de que tanta igualdad no queremos si solo luchamos por los derechos y las injusticias de las mujeres. Pero lo que tenemos que hacerles entender es que para conseguir reducir la desigualdad, primero necesitamos luchar por nosotras, porque somos las que más perjudicadas estamos en un mundo que siempre, o prácticamente siempre, ha estado gobernado por y para hombres. Después, cuando todos seamos verdaderamente iguales, ya lucharemos por ellos, pero primero toca lo más urgente.

Y hasta aquí el artículo de hoy, que ha tocado ser un poco más serio de lo normal. Seguiremos hablando sobre este tema, porque es una lucha constante y si tuviésemos que hablarlo todo hoy, nos estaríamos unos cuántos días escribiendo. Así que espero que os haya gustado y nos vemos la semana que viene.

Y recordad: esto es mucho más que sexo.

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