La importancia de una buena educación sexual (parte 1)

¡Hola a todas y a todos! Pues estamos aquí una semana más, ¿cómo va todo? Espero que bien y que estéis siendo responsables. Hoy vengo con un tema importante, algo que es de suma necesidad hoy en día. Sin explayarme mucho más, lo que hoy trataré, como podéis deducir por el título, es sobre la educación sexual y lo importante y necesaria que es. Hoy trataremos los dos primeros puntos y en la siguiente entrada los dos restantes. Pues bien, sin mucho más que añadir aquí, ¡empecemos!


Primero vamos a ver cómo se define la educación sexual. Encontramos dos definiciones principales, la general y la de la OMS.

  • Definición general: conjunto de actividades relacionadas con la enseñanza, la difusión y la divulgación acerca de la sexualidad humana con el objetivo de alcanzar un estado específico de salud sexual y reproductiva.
  • Definición según la OMS: aquella que dota a los niños y adolescentes de conocimientos, aptitudes, actitudes y valores que les permitan disfrutar de salud, bienestar y dignidad, estableciendo relaciones sociales y sexuales respetuosas.

Ahora que tenemos ambas definiciones, hay una pregunta que mucha gente se hace: ¿Es la educación sexual necesaria?

Pues bien, la respuesta es simple y concisa: Sí. Pero si tenemos que enrollarnos un poco más, la educación sexual es muy necesaria, su falta hace que los niños busquen información, sacien su sed de saber de fuentes perjudiciales como el porno en su mayoría y por internet, donde si sabes buscar está bien, pero si no sabes contrastar información puedes consumir mucha poco veraz y, en muchas ocasiones, falsa. Y no es solo para evitar malas ejecuciones y, por consecuencia, malas prácticas del sexo que es necesaria. También la necesitamos para que se acepten, para que vean sus cuerpos de forma natural y así tengan una experiencia más sana, plena y satisfactoria.

Y os diré algo más, la educación sexual es más necesaria hoy que nunca, porque es increíble, y no en el buen sentido de la palabra, que en el siglo XXI sigamos con una cultura de la violación alrededor del globo tan normalizada y blanqueada. Y eso no solo me produce un asco profundo, sino tristeza por nuestra sociedad.

Y para eso estamos tanto los padres, como los profesores y los que vendemos salud sexual: para educar (cada uno en su ámbito, pero todos debemos ir a una en cuanto a la sexualidad de los jóvenes). Y hay algunos puntos que debemos dejar claros y que entiendan y aprendan cuando hablamos sobre salud y educación sexual.

  1. El primer punto que tenemos que aclarar es que la pornografía es ficción, no es sexualidad ni sexo real. Está hecha para entretener (de una forma misógina muchas veces, si me lo permitís, pero ese es otro debate). No debemos dejar que tomen como referencia el porno porque entonces no gozarán de una buena salud sexual. Muchos jóvenes, y no tan jóvenes, intentan imitar lo que ven en los vídeos o películas porque “se ve como ella disfruta y quiero probarlo para hacer disfrutar a quien esté conmigo”. Pues bien, los que hay en las escenas no dejan de ser actrices y actores y en su mayoría sobreactuan para ofrecer un mejor contenido, o más excitante, al consumidor. La gente normal no suele practicar así sexo, habrá quien sí, pero cada uno tiene sexo como quiere y no somos quién para juzgar nada.En resumen, al dejar que ellos se informen por su cuenta, dejamos que vean el prono como “lo normal”, que si no lo hacen como en los vídeos o como dicen en internet, lo hacen mal. Contribuimos a que la desinformación que llevan con ellos acabe siendo dañina. Así que este es un buen punto con el que empezar una conversación sobre educación sexual.
  2. Otro punto importante es el del autoconocimiento. Hay que hacerles ver que es muy importante conocerse y explorar sus cuerpos, que es lo más natural del mundo, porque si nosotras mismas o nosotros mismos no sabemos cómo estimularnos, darnos placer o no conocemos nuestro cuerpo, ¿cómo esperamos que lo haga alguien ajeno, con un cuerpo diferente? No todo el mundo se estimula igual, ni con las mismas cosas, ni en las mismas partes. Lo que estimula a uno puede molestar o hacer daño a otro.Además, si nos conocemos bien, podemos dar indicaciones, consejos a la otra persona para que sepa tocar la melodía como corresponde y así que ambas personas disfrutemos más. Aquí también hay que hacer especial énfasis en la comunicación. Hay que hablar durante el sexo, para saber si los presentes están disfrutando en su totalidad o solo una parte de ellos. ¡Comunicarse es indispensable!

 

Y bueno, para no hacerlo demasiado largo, lo dejamos aquí por hoy. En la siguiente entrada hablaré sobre los dos puntos restantes, que os adelanto que serán sobre la autoaceptación y el respeto mutuo. Espero que esta serie os sea de ayuda para poder hablar sobre educación sexual con vuestras hijas e hijos, sobrinas y sobrinos o simplemente amigas y amigos, alumnas y alumnos o cualquier joven o adolescente. Si tenéis cualquier duda o sugerencia, podéis dejarlo en los comentarios o por redes sociales, estaremos encantadas de ayudaros y leeros. ¡Muchas gracias y hasta la proxima!

Y recordad: ¡esto es mucho más que sexo!

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